Ya sea para disfrutar con amigos mientras ves un partido, para combatir el calor, o simplemente por darte el gusto de probar una marca nueva, la cerveza es un derecho que nunca hay que beber con remordimiento de conciencia.

Muchas son las supersticiones sobre la cerveza, todos presumen saber mucho sobre ella pero muy pocos conocen a ciencia cierta. Así que, acá te traemos los mitos y la verdades más mencionadas sobre esta bebida.

La cerveza se bebe de la botella

Falso. Al servirla en un vaso, la cerveza perderá gas (dióxido de carbono) y hay dos grandes razones por las que esto es bueno. La primera de ellas es que evita la pesadez e hinchazón y la segunda es que al escapar el gas, los aromas de la cerveza volatilizan y es posible apreciar mejor las cualidades organolépticas.

Esto no ocurre en la botella, donde la boquilla es pequeña y evita la liberación de CO2.

La cerveza engorda

Falso. El “abdomen cervecero” se ha atribuido por años al consumo de esta bebida, pero de hecho tiene origen en los aperitivos ricos en grasa con los que la acompañamos. Es más, la cerveza posee menos calorías que el vino.

Es buena para la salud

Verdadero. La cerveza contiene minerales como el silicio biodisponible, que aumenta la densidad ósea. De hecho, todos los efectos positivos que se atribuyen al vino son válidos para la cerveza.  Así que ya sabes, beber una cerveza al día podría ayudar a prevenir problemas cardio-vasculares y contribuir en la formación y reparación de tus huesos.

La cerveza oscura tiene más alcohol que la clara

Falso. Principalmente se clasifican en dos ramas: lager y ale y su clasificación depende del proceso de fermentación y el tipo de levadura utilizada. La coloración responde al nivel de tostado de la cebada con la que se hace la bebida, por lo que la graduación no tiene nada que ver con esto.

Es buena para el cabello

Verdadero. Se pueden preparar productos caseros elaborados con cerveza para aplicar en el cabello y que ayuden a evitar su caída. Las vitaminas del grupo B: vitamina B5 y B6 intervienen en la prevención para evitar la caída del cabello y en la producción de melanina, que es la sustancia que da color al cabello. Por su parte, el Zinc es un mineral que estimula la reproducción celular, crecimiento y reparación de la piel.

El sabor amargo se debe la temperatura

Falso. El característico sabor amargo es aportado por uno de sus valiosos ingredientes, el lúpulo, un ingrediente natural que de acuerdo a su variedad contiene diferentes porcentajes de ácidos alfa y aceites esenciales que son desprendidos durante el proceso de elaboración y responsables del sabor.

La cerveza no se bebe helada

Verdadero. Claro que en días muy calurosos las cervezas se antojan muy frías, pero servirlas heladas no es una buena opción. El conflicto radica en que a bajas temperaturas los receptores de la lengua se inhiben, por lo que muchos de los sabores se neutralizan y es difícil captar la complejidad de la bebida.

Lo mejor es servir cada estilo de cerveza en su temperatura ideal.

La cerveza no se sirve con espuma

Falso. Una vez que se sirvió en vaso, lo mejor es dejar uno o dos dedos de espuma. Además de que la espuma ofrece información sobre el estilo de la cerveza, ayuda a la liberación del CO2 y permite, como ya dijimos, disfrutarla mejor.

La cerveza hidrata

Verdadero. La cerveza es hidratante por contener maltodextrinas que favorecen la absorción de líquido en el organismo. Además, esta bebida contiene 90% de agua, tiene baja graduación alcohólica y generalmente se bebe fría (entre los 8º y los 10º C).  Es importante destacar que el alcohol presente en la cerveza no obstaculiza su efecto hidratante, siempre y cuando se consuma de forma moderada.

La cerveza en lata es mala

Falso. Se cree que esta presentación es antónimo de calidad pero en realidad el sabor a aluminio que percibes es por tomarla de la lata y no vaciarla en un vaso apropiado.

La cerveza no debe ser congelada.

Verdadero. Hay a quien le gusta bien fría pero por nada debe pasar de los 4 grados centígrados. Una ligera, como las lager, debe estar entre 4 a 7 grados, las pale ale a 8 grados y las más complejas o con más alcohol de 12 a 14 grados.

Un shock térmico puede afectar el sabor.

Verdadero. Si metes al refrigerador una cerveza que venía en el coche, a 27 grados, es muy probable que su sabor se altere. Si te sabe a queso, mantequilla, o agria, significa que ya perdió sus propiedades iniciales.

Existe una cerveza para cada platillo

Verdadero. Tal como le pasa al vino, dependiendo de lo que vayas a comer, disfrutarás más de tu platillo si lo acompañas con la cerveza adecuada. Así que antes de ordenar, pregunta qué cervezas te recomiendan; nada mejor que destacar los sabores de tu platillo con los diferentes tipos de cervezas.